A 14 kilómetros al sur de Trujillo, en aquel lugar hay un terminal portuario y una playa que cautiva desde hace muchos años.
Salaverry se ve saludable, tranquila, sin piedras en su arena y de un amplio suelo plano; no hay excusa para disfrutar de la vida en el mar.
En el pueblo, sus antiguas viviendas de madera tienen un colorido portuario que debe ser puesto en valor, como se intenta con el actual malecón. Aquí existe una oportunidad clara de desarrollo, pues este puerto es una puerta para el turismo de cruceros, grandes buques que en muchos casos llegan con más de mil turistas de todo el mundo para seguir la Ruta Moche.
¿Qué ofrecemos? Una buena playa, la amabilidad de su gente, su gastronomía variada a base de pescado y mariscos frescos para preparar salpreso o un ceviche a la salaverrina, deportes acuáticos y sandboard.
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